Yoga

Una Breve Historia del Yoga, de Georg Feuerstein – Parte 1

Om101 Yoga101 Una Breve Historia del Yoga

En el Yoga, teoría y práctica, así como el cerebro izquierdo y el derecho, van de la mano. El estudio (svâdhyâya) es de hecho un importante aspecto de muchas ramas y escuelas de Yoga. Esta es otra forma en la que se muestra su acercamiento equilibrado.

Si quieres saber hacia dónde se dirige algo, es bueno saber de dónde viene. “Ser ignorante de lo que sucedió antes de que uno naciera,” decía Cicerón en su Oratoria, “es permanecer como un niño siempre”. La historia aporta contexto y significado, y el Yoga no es una excepción a la regla.  Si te gusta la Historia, disfrutarás de lo que viene. Muchas de los datos e ideas presentadas aquí todavía no han encontrado su camino en los libros de texto o incluso en la mayoría de los libros de Yoga. Nos ponemos en contacto con el conocimiento más vanguardista en esta área. Si no eres un aficionado a la Historia, tal vez podamos tentarte a dejar de lado tus preferencias por un rato y leernos de todas maneras.

El origen del Yoga

A pesar de un siglo de investigación, todavía no sabemos mucho sobre los inicios del Yoga. Sabemos, sin embargo, que se originó en la India hace 5 mil años más. Hasta hace poco, muchas escuelas occidentales enseñaban que el yoga se originó mucho más tarde, tal vez alrededor del año 500 a. de C., que es la época de Gautama el Buddha, ilustre fundador del Budismo. Pero luego, en los inicios de los años 20, arqueólogos sorprendieron al mundo con el descubrimiento de la llamada civilización Indus – una cultura que ahora sabemos que se extendía sobre un área aproximada de 480 mil km² (un poco menos que el tamaño de España). Ésta fue de hecho la mayor civilización en la más temprana antigüedad. En las ruinas de las grandes ciudades de Mohenjo Daro y Harappa, se encontraron representaciones grabadas en piedra que se parecían mucho a siluetas de yoguis. Muchos otros descubrimientos muestran la asombrosa continuidad entre aquella civilización y la posterior cultura y sociedad Hindú.

No había nada primitivo en lo que ahora se conoce como la civilización Indus-Sarasvati, nombrada así por los dos grandes ríos que una vez fluyeron en el norte de la India; hoy en día, solo el río Indus fluye a través de Pakistán. La población urbana de aquella civilización tenían edificaciones de varias plantas, un sistema de alcantarillado sin igual en el mundo antiguo hasta el Imperio Romano, unos enormes baños públicos cuyos muros eran impermeables, carreteras de ladrillos diseñadas geométricamente, y un formato estándar de ladrillos cocido para la construcción. La gente Indus-Sarasvati era una gran nación marítima que exportó una gran variedad de bienes a Mesopotamia y a otras partes del Medio Oriente y África. Aunque solo unas pocas piezas de arte han sobrevivido, algunas de ellas muestras una exquisita artesanía.

Por mucho tiempo, los estudiosos pensaron que esta espléndida civilización fue súbitamente destruida por invasores del noreste, que se hacían llamar Aryans (ârya significa noble es sánscrito). Algunos sugirieron que estos nómadas belicosos inventaron el Yoga, otros acreditan al pueblo Indú como su creador. Y otros consideran que el Yoga fue una creación conjunta de ambas razas.

Hoy en día, los investigadores apoyan cada vez más un retrato de la historia antigua de la India completamente diferente. Están llegando a la conclusión que nunca hubo una invasión Aryan y que el declive de las ciudades Indus-Sarasvati fueron debido a cambios climáticos drásticos, causados por una enorme catástrofe tectónica que cambió el curso de los ríos. En concreto, provocó la desecación del que una vez fue el mayor río de la India, el Saravasti, del cual a lo largo de sus orillas prosperaron numerosas ciudades y aldeas (unas 2500 ubicaciones han sido identificadas por el momento). Hoy en día la cama del río seco se extiende a través del vasto desierto Thar. Si no fuera por las fotografías de satélites, no hubiéramos descubierto todos esos asentamientos enterrados en la arena.

La desecación del río Sarasvati, alrededor del año 1900 a. de C., tuvo consecuencias de gran calado. La muerte del río provocó la migración de la población a partes más fértiles del país, especialmente hacia el este en dirección al río Ganges, y hacia el sur, en dirección a la India Central y Tamilnadu.

¿Por qué es esto importante en la historia del Yoga, te debes preguntar? Sucede que el Sarasvati es el río más mencionado en el Rig-Veda, el texto conocido más antiguo en lengua indo-europea. Está escrito en una forma arcaica (y difícil) de sánscrito y fue transmitido por boca a oreja durante muchas generaciones. El sánscrito es la lengua en la que la mayoría de las escrituras de Yoga están escritas. Se relaciona con lenguas como el Griego, Latín, Francés, Alemán, Inglés e incluso Español. Puedes ver la relación familiar de esas lenguas tomando como ejemplo la palabra yoga, que corresponde a zugos en griego, iugum en latín, joug en francés, joch en alemán, yoke en inglés y yugo en español. El sánscrito es como un hermano mayor del resto de lenguas indo-europeas.

Entonces, si la desecación del río Sarasvati fue entorno o anterior al año 1900 a. de C, el Rig-Veda tiene que ser anterior a esta fecha. Si eso es así, entonces los compositores de esta colección de himnos deben haber sido contemporáneos de la civilización Indus, que prosperó entre los años 3000 y 1900 a. de C. aproximadamente. De hecho referencias astronómicas en el Rig-Veda sugieren que algunos de los 1,028 himnos fueron compuestos en el tercer o incluso cuarto milenio a. de C.

Por tanto, los Arianos, creadores del Rig-Veda y que hablaban sánscrito, no vinieron de fuera de la India a destruir la civilización Indus-Sarasvati. Habían estado allí todo ese tiempo. Entonces, ¿cuál fue la relación con el pueblo Indus-Sarasvati? En este punto, hay diferentes opiniones, pero la que más se está consolidando es que los Arianos y los Indus-Sarasvati eran los mismos. No hay nada en el Rig-Veda que sugiera algo diferente.

De hecho, el Rig-Veda y otros textos arcaicos en sánscritos podrían ser la literatura “perdida” de la civilización Indus. Por el contrario, los artefactos arqueológicos del valle Indus y zonas adjuntas nos aportarían la base material “perdida” de la primera literatura sánscrita – una elegante solución al problema que durante mucho tiempo ha irritado a investigadores.

El Yoga y la civilización Indus-Sarasvati

Esto significa que el Yoga fue producto de una civilización madura incomparable en el mundo antiguo. ¡Piensa en ello! Como practicante de Yoga eres parte de un antigua y honorable tradición, que te hace descendiente de una civilización al menos a nivel emocional. Muchas de las invenciones reconocidas a Sumer (antigua región de Mesopotamia) pertenecieron realmente a la civilización Indus-Saravasti, que evolucionó de una tradición cultural que se remonta al séptimo milenio a. de C y que dio origen a la gran tradición cultural y religiosa del Hinduismo, e indirectamente también al Budismo y Jainismo.

La civilización India puede afirmar ser la civilización más antigua que ha perdurado en el mundo. Sus problemas actuales no deben cegarnos de su glorioso pasado y de las lecciones que podemos aprender de él. En particular los practicantes de yoga  pueden beneficiarse de la extensa investigación sobre la vida, especialmente las investigaciones sobre los misterios de la mente. La civilización India ha aportado grandes genios filosóficos y espirituales que entre ellos han cubierto cualquier respuesta concebible a las grandes preguntas, que son tan relevantes hoy como lo fueron hace miles de años.

Las grandes preguntas

El Yoga tradicional busca proveer de respuestas verosímiles a cuestiones tan profundas como: “¿Quién soy?”, “¿De dónde vengo?”, “¿A dónde voy?”, y “Qué debo hacer?”. Estas son el tipo de preguntas que, tarde o temprano, todos nos acabamos preguntando. O al menos, tenemos nuestras propias preguntas implícitas a ellas, aunque no acabemos formulándolas de manera consciente. En el fondo, todos somos filósofos, porque todos necesitamos dar sentido a nuestras vidas. Algunos de nosotros posponemos pensar en estas cuestiones, pero nunca se van. Lo aprendemos rápidamente cuando perdemos a un ser querido o afrontamos un crisis de salud seria.

Así que tal vez deberíamos sopesar estas cuestiones mientras estemos en buena forma. Y no pienses que debes sentirte de mal humor para hacerlo. El yoga no defiende estados de ánimo oscuros, pero está definitivamente a favor de la consciencia en todas sus formas, incluida la auto-consciencia. Si conocemos de lo que estamos hechos, podemos funcionar mucho mejor en el mundo. Como mínimo, nuestro auto-conocimiento nos dará la oportunidad de tomar mejores y  conscientes decisiones.

La historia del Yoga

Aquí solo puedo aportar el más mínimo y breve esbozo, y si deseas informarte sobre la larga historia del Yoga, te recomiendo que estudies mi libro La Tradición del Yoga. Es el resumen histórico más completo disponible. Pero prepárate para una lectura exigente y un tomo realmente largo.

La historia del yoga puede ser convenientemente dividida en las siguientes cuatro amplias categorías:

Yoga Védico
Yoga Preclásico
Yoga Clásico
Yoga Postclásico

Estas categorías son como instantáneas estáticas de algo que de hecho está en continuo movimiento y evolución – la “marcha de la historia”.

El Yoga Védico

Ahora entramos en un territorio más técnico, y tendré que usar y explicar una serie de términos en sánscrito.

Los enseñanzas yóguicas encontradas en el ya mencionado Rig-Veda y los otros tres salmos antiguos son conocidos como el Yoga Védico. La palabra en sánscrito “veda” significa conocimiento, mientras que el término “rig” significa elogio. Por lo tanto el sagrado Rig-Veda es la colección de salmos que elogian el poder superior. Esta colección es de hecho es el origen del hinduismo, que cuenta hoy en día con un billón de seguidores. Podría decirse que el Rig-Veda es al hinduismo como el libro del Génesis es al cristianismo.

Los otros 3 salmos védicos son el Yajur-Veda (“Conocimiento del sacrificio”), Sama-Veda (“Conocimiento de los cánticos”) y el Atharva-Veda (“Conocimiento de Atharvan”). La primera colección contiene las fórmulas de sacrificio utilizadas por los sacerdotes védicos. El segundo texto contiene los cánticos que acompañaban a los sacrificios. El tercer salmo está lleno de hechizos mágicos para todo tipo de situaciones, pero también incluye varios salmos filosóficos muy poderosos. Está relacionado con Atharvan, un famoso sacerdote del fuego que es recordado por haber sido un maestro de rituales mágicos. Estos salmos pueden ser comparados a los libros del Antiguo Testamento.

Por lo dicho hasta ahora está claro que el Yoga Védico – que también puede ser llamado Yoga Arcaico – estaba íntimamente relacionado con la vida de rituales de los indios antiguos. Se centraba en la idea del sacrificio como una manera de unir el mundo material con el mundo invisible del espíritu. Con el objetivo de llevar a cabo los rituales con éxito, los sacrificadores tenían que ser capaces de concentrar sus mentes por un periodo largo de tiempo. En esa concentración interior con el objetivo de trascender las limitaciones de la mente ordinaria encontramos el origen del Yoga.

Cuando lo conseguía, el yogui védico experimentaba una visión de la realidad trascendental. A un gran maestro del yoga védico se le llamaba vidente – en sánscrito “rishi”. Los videntes védicos eran capaces de ver el tejido mismo de la existencia humana, y sus salmos hablan de sus intuiciones maravillosas, que a día de hoy todavía puede inspirarnos.

El Yoga Preclásico

Esta categoría cubre un extenso periodo de aproximadamente 2,000 años hasta el segundo siglo d. de C. El Yoga Preclásico vino en formas y guisas diferentes. La manifestación más temprana estaba todavía asociada muy de cerca a la cultura védica de sacrificios, tal y como se desarrolló en los Brâhmanas y Âranyakas. Los Brâhmanas son textos sánscritos que explican los salmos védicos y los rituales detrás de ellos. Los Âranyakas son textos rituales específicos para aquellos que eligen vivir en reclusión en los monasterios del bosque.

El Yoga se consolidó con los Upanishads, textos gnósticos que exponían la enseñanza oculta sobre la unidad definitiva de todas las cosas. Existen más de 200 de estas escrituras, aunque muy pocas de ellas fueron compuestas en el periodo anterior a Gautama el Buddha (siglo V a. de C.). Estos trabajos serían como el Nuevo Testamento que, partiendo del Antiguo Testamento, van más allá.

Uno de los textos de Yoga más destacados es el Bhagavad-Gîtâ (“Canto del Señor”) de quien el gran reformador social Mahatma Gandhi habla de la siguiente manera:

“Cuando la decepción me mira a la cara y no veo ni un rayo de sol, vuelvo al Bhagavad-Gita. Encuentro un verso aquí y un verso allá e inmediatamente empiezo a sonreír en medio de tragedias sobrecogedoras – y mi vida está llena de tragedias externas – y si no han dejado cicatrices visibles e imborrables, se lo debo a las enseñanzas del Bhagavad-Gita.” (La Joven India, 1925).

Por su importancia, este trabajo de solo 700 versos es tal vez al hinduismo lo que el Sermón del Monte de Jesús es para los cristianos. Su mensaje era de confrontación activa al mal en el mundo. En su forma presente, el Bhagavad-Gîtâ (o Gîtâ para abreviar) fue compuesto alrededor del 500 a. de C. y desde entonces ha sido una inspiración para millones de hindúes. Su enseñanza central es: estar vivo significa estar activo, y si queremos evitar dificultades en nuestras vidas y en las de otros, nuestras acciones deben ser benignas e ir más allá de las garras del ego. En realidad, un tema simple, ¡pero qué difícil de lograr en la vida diaria!

El yoga preclásico también incluye muchas escuelas cuyas enseñanzas pueden encontrarse en las dos grandes epopeyas nacionales de la India: el Râmâyana y el Mahâbhârata (en el cual se incluye el Gîtâ y es 7 veces el tamaño de la Ilíada y la Odisea juntas). Estas diversas escuelas preclásicas desarrollaron todo tipo de técnicas para alcanzar una profunda meditación a través de la cual los yoguis podían trascender el cuerpo y la mente y descubrir su verdadera naturaleza.

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