Minimalismo

Cómo empezar con el minimalismo: Método C.O.R.

Om101 como empezar con el minimalismo

Si te sientes atraído por el minimalismo y motivado para llevar una vida más minimalista, pero no sabes por dónde empezar, tranquilo, es normal, nos ha pasado a todos. A través de esta serie de artículos sobre minimalismo en la práctica, queremos ayudarte a empezar a reducir con sentido, con calma y sobretodo, disfrutando del proceso.

 

Como explicamos en el artículo ¿Qué es el Minimalismo?, esto no es una competición por tener el menor número de objetos ni se limita únicamente al número de posesiones materiales. El minimalismo es un estilo de vida aplicable a cualquier ámbito. Se trata de vivir una vida más simple, con atención e intención. Y lo hacemos analizando todos los aspectos de nuestra vida, desde nuestro armario hasta nuestras amistades, cuestionándonos qué es lo que nos aporta valor y qué no.

Lo que nos aporta valor es lo que amamos, lo que nos llena, lo que sí o sí queremos en nuestra vida, porque es útil, necesario o simplemente porque nos emociona.

El valor no tiene por qué ser solo funcional. Si nos quedamos en lo mínimo que necesitamos para vivir, hacemos de nuestra vida algo demasiado racional y utilitaria. Las experiencias y ciertas objetos nos provocan emociones: nos inspiran (un libro), nos aportan paz (un cuadro en el salón), nos entretienen (un juego de mesa), nos conmueven (un álbum de fotos), etc.

Lo que no nos aporta valor es lo que llamamos el ruido

Deshacernos de ello es quitarnos un peso de encima y dejar más espacio para lo que sí nos aporta. A veces, por apego, por nostalgia o por miedo (“y si algún día..”) nos cuesta deshacernos de ciertas cosas en la vida o podemos dudar de si nos aportan valor o no. Esto también es muy normal. En esos casos la recomendación es no tomar ninguna decisión ahora y darnos un tiempo para discernir qué emoción hay detrás de cada cosa.

Método C.O.R: Cuestionar – Observar – Reducir

El método C.O.R es un proceso de simplificación y reducción de cualquier área de nuestra vida que va más allá de la simple actividad de deshacernos de cosas.  Propone una profunda reflexión y utilizado con intención aporta grandes beneficios a todos los niveles.

Cuestionar, observar y reducir no son tres pasos lineales y cronológicos, sino que se retroalimentan entre ellos. Es un círculo en constante movimiento.

A continuación te explicamos más sobre cada uno de ellos

1. Cuestionar

Cuestiónatelo todo. Cuestiónate todos los aspectos de tu vida: todo lo que haces y lo que dejas de hacer, lo que tienes y lo que no tienes, qué es lo que te gusta de ti y lo que no te gusta. El minimalismo es un ejercicio de introspección y cuestionamiento.

Existe una cuestión fundamental que debemos responder: ¿por qué quiero llevar una vida minimalista? ¿Cuál es mi motivación?

El verdadero potencial del minimalismo es cuando lo utilizamos como herramienta de desarrollo personal. Pero no es la única que hay. Existen infinidad de herramientas, métodos, disciplinas y estilos de vida que nos ayudan a profundizar en nuestro ser. Son caminos diferentes que conducen al mismo lugar: descubrir nuestra esencia, ser más auténticos y llevar una vida más alineada con nuestros valores.

Seguramente si estás leyendo estas líneas es porque te sientes atraído por el minimalismo. Vale la pena dedicar un tiempo a explorar el por qué. Tal vez te sientes un poco sobrepasado o abrumado en tu vida, como que has perdido o estás perdiendo el control. O quieras simplificar para dedicar más tiempo a tus aficiones o a tu familia. Quizás es un tema de concienciación medioambiental o de frenar cierta adicción consumista que puedas tener (a las compras, al móvil, a la tecnología).

Cuestionarte por qué quieres llevar una vida más minimalista es fundamental. Te ayudará a discernir en momentos de dudas sobre qué reducir y qué no. Y si no tienes claro por qué lo haces, con el tiempo volverá el ruido, volverá la acumulación y el desorden a tu vida. La razón profunda por la que queremos cambiar es lo que va a hacer que este cambio sea duradero y que el minimalismo no sea solo una actividad que acabes abandonando, sino un estilo de vida sostenible.

2. Observar

Como comentamos, el minimalismo es aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida, pero recomendamos empezar por la casa. Como primera toma de contacto con el minimalismo, empezar revisando tu casa es más fácil que hacerlo con tus relaciones personales o con otros hábitos que tengas. Y es más fácil porque la vinculación emocional es menor y por lo tangible que es. Los objetos de tu casa los puedes ver, tocar, mover de sitio, esconder a la vista. De manera que el impacto de minimizar tu casa es directo y literalmente visible.

Tal vez te parezca algo superficial o no veas las conexión entre llevar una vida más plena y ordenar tu casa. Lucía, de Sencillez Plena, opina que nuestra casa es un espejo sincero y directo en el que mirarnos.

El desorden exterior es un reflejo del desorden interior

Y a través del cuestionamiento de objetos, en realidad nos estamos cuestionando a nosotros mismos. Es un ejercicio de observación y cuestionamiento personal a través de lo material.

Existe algo mágico y poderoso en la revisión de los espacios en nuestra casa. Provoca una transformación interna. Adriana, de Minimalistamente, dice que los procesos de limpieza en casa generan cambios en nosotros a todos los niveles: nos sentimos menos estresados, con más energía y claridad mental, más productivos y motivados para aprovechar más nuestro tiempo.

Observa cómo es tu casa ahora

Observa cada una de las habitaciones, armarios, cajones, ropa, utensilios de cocina, gadgets tecnológicos, elementos de decoración. Qué te gusta y qué no te gusta. Qué sentimientos te provoca cada espacio y objeto: sentimientos positivos, negativos o  indiferencia. Sin tomar ninguna decisión aún, puedes empezar a intuir qué te gustaría mantener y qué te gustaría cambiar.

Observa a otros minimalistas

Puedes encontrar inspiración en blogs, Pinterest, Instagram, YouTube. Puedes observar cómo son sus casas, cómo visten, qué hábitos minimalistas tienen. Hay todo tipo de minimalistas: desde los más extremos que viven con muy pocas posesiones (el famoso Colin Wright y sus 51 posesiones) y han dejado sus trabajos de oficina o gente que lleva una vida más “standard” (como Vida Minimalista). Reflexiona en qué es lo que más resuena contigo. No se trata de vivir como viven los demás, sino de inspirarte en caminos que se desvían del mainstream para encontrar tu propio camino.

Visualiza cómo te gustaría vivir

Después de este ejercicio de observación y reflexión, intenta visualizar cómo querrías que fuera tu casa y tu vida. Cómo te gustaría que fuera tu salón, tus muebles, tu selección de ropa. ¿Qué emociones te provoca este ejercicio? ¿Cómo te sientes al visualizar esos espacios con menos cosas y más ordenados? ¿Y visualizando ese ropero con menos prendas y de un estilo determinado? Si sientes como que el corazón se expande, que vibras, que te emocionas, que se genera una energía positiva en ti es que estás encontrando tu camino.

Fíjate que de momento no hemos actuado ni cambiado nada. Solo hemos cuestionado y observado. Ahora es momento de tomar acción.

3. Reducir

El minimalismo no se trata de tener y hacer siempre menos, sino de tener y hacer lo que realmente nos aporta valor. Sin embargo, si no hemos hecho nunca este proceso de reflexión, seguramente tengamos y hagamos muchas cosas que no nos aportan valor. Por eso el tercer paso después de cuestionar y observar, es reducir. Tal vez para un asceta o un minimalista extremo, el tercer paso sería añadir, pero no creemos que ninguno de nosotros estemos en ese punto.

De nuevo recomendamos empezar a reducir alguna parte de la casa que no tenga una gran carga emocional, pero que su acumulación y desorden sí te pesan, por ejemplo, la cocina o nuestra ropa. Hay prendas de ropa que sí tienen un componente emocional. Pero en general, en los armarios roperos tendemos a acumular una gran cantidad de prendas que no utilizamos porque ya no nos gustan, no nos vienen o son muy viejas.

No sientas ninguna presión por deshacerte de cosas. No te pongas ningún objetivo de tiempo ni de número de objetos.

Empieza por lo más evidente: lo que no te gusta nada, lo que está muy gastado, lo que tienes repetido. Solo con esto, seguro que decides deshacerte de muchas cosas.

Si tienes dudas, intenta analizar la sensación que te produce el objeto. Cuando se trata de algo que te gusta, que te aporta valor, que lo quieres tener en tu vida, el cuerpo tiende a relajarse, a abrirse y sentimos una energía positiva.

También te puede ayudar una pregunta fundamental que aporta mucha claridad: ¿me lo compraría ahora? Si aún así, no lo tienes claro, déjalo a un lado. Podrás tomar la decisión más adelante.

Para más detalles de cómo empezar a reducir, te recomendamos que leas el artículo 8 consejos para empezar con el minimalismo.

Si estás especialmente interesado en minimizar tu ropa, puedes leer el artículo: Cómo reducir tu armario de forma fácil y rápida.

Esperamos que este artículo te haya inspirado a empezar a simplificar algún área de tu vida o a profundizar en el minimalismo si ya eres un iniciado. Recuerda que aunque solemos utilizar como ejemplos la casa y el armario de ropa, este proceso en 3 pasos es aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida, como el  trabajo, nuestra agenda fuera del trabajo o nuestras relaciones sociales.

Minimalismo101 – Guía Básica de Minimalismo

Este artículo pertenece a la serie Minimalismo101 – Guía básica de minimalismo. En este guía podrás encontrar una gran variedad de artículos sobre minimalismo, información práctica para iniciarse y todo tipo de recursos de inspiración y aprendizaje.  Puedes acceder a la guía clicando aquí.

 

Foto de Daniel Von Appen