Mindfulness, Noticias

Baño del bosque, Shinrin Yoku

Es un encuentro sencillo y profundo con los árboles. Inspirado por los pioneros japoneses en el campo (Shinrin Yoku), también llamado silvoterapia, promueve el regreso a la verdadera naturaleza a través del contacto con los árboles. Relajación, respiraciones profundas, energización, ayudas curativas, ideas aclaradas, inmersión tranquilizadora, alegría de vivir, regreso al momento presente, esto es lo que los árboles nos ofrecen en abundancia.

Es fácil sentirse bien cuando estamos en contacto con la naturaleza, te relajas, respiras libremente y, a veces, incluso sientes el soltar que promueve la curación.

Los árboles son dueños del momento, de la presencia. Te ayudan a volver al núcleo de tu propia presencia. Si cantas en el bosque, todas tus células vibran, es la alegría de sentirte vivo lo que despierta en lo más profundo de ti. Si caminas en silencio con los árboles, percibes la calma desde dentro. Paso a paso te enamoras de tu propio silencio. La paz se establece de forma duradera.

Es una práctica que consiste en pasar tiempo en el bosque, escuchar, estar tranquilo, aceptar y reconocer la presencia propia y dejar que los sentidos sientan y disfruten de lo que hay alrededor.

La Asociación de terapia de bosque y naturaleza de Estados Unidos indica que hay una serie de pautas necesarias para beneficiarse del Shinrin Yoku:

Conectar con la naturaleza.
Hay una intención específica de conectar con la naturaleza de una forma curativa. Esto requiere moverse conscientemente a través del paisaje en formas que cultiven la presencia, abriendo todos los sentidos y comunicándose activamente con la tierra.

Despacio.
No es algo que se deba atravesar apresuradamente. Las caminatas de Shinrin-Yoku no se realizan con el objetivo principal del ejercicio físico. De hecho, se prefiere evitar el término “senderismo” por sus implicaciones de esfuerzo físico. Los paseos normalmente son de un kilómetro y medio y duran entre dos y cuatro horas.

Estar presentes.
Las interacciones curativas requieren dar generosamente nuestra atención. Disminuir la velocidad y abrir nuestros sentidos, dando al bosque acceso a nuestro ser emocional, físico, psicológico y espiritual. A medida que hacemos esto empezamos a percibir más profundamente los matices del constante flujo de comunicaciones que prolifera en cualquier escenario natural. Aprendemos a dejar que la tierra y sus mensajes penetren en nuestras mentes y corazones más profundamente.

Continuidad.
La Terapia del Bosque se ve mejor como una práctica, no como un evento de una sola vez. El desarrollo de una relación significativa con la naturaleza se produce con el tiempo, y se profundiza volviendo una y otra vez a través de los ciclos naturales de las estaciones. Como el yoga, la meditación, la oración, el ejercicio y muchos otros esfuerzos dignos, el shinrin-yoku es una práctica.

Más allá del paseo.
No se trata sólo de dar paseos por el bosque. Hay otras rutinas básicas que podemos hacer que nos ayudarán a profundizar en nuestra relación con la naturaleza como las prácticas de sentarse, cuidar el lugar y la comunicación entre especies.

Como práctica pone de manifiesto beneficios: mejora el estado de ánimo, se ha visto que los paseos a partir de 40 minutos por el bosque favorecen mejores estados de ánimo y sentimientos de salud y fortaleza. Descenso de la hormona del estrés, el cortisol, con ello dolores de cabeza, presión sanguínea alta, problemas cutáneos, disminuyendo la ansiedad, depresión, enfermedades cardíacas y aumentando la concentración y nuestro sistema de defensa. Además, aumenta la creatividad.

No se trata sólo de curar a la gente, sino de curar el bosque, el río, el desierto o cualquier otro entorno en el que te encuentres. Es una práctica profundamente relacional, caracterizada por un sentido de conexión y reciprocidad.

“Respira. Relájate. Camina. Toca. Escucha. Recupérate.”

Te recomendamos la práctica del post Respira con un árbol.

Foto de portada: Chandan Chaurasia