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Respira con un árbol, ejercicio práctico.

Hoy hemos realizado una práctica de silvoterapia que nos enseñó Vincent Karche, autor de La sabiduría de los árboles.

En un paseo por el bosque, elegimos un árbol, no importaba su tamaño, su edad, si era más o menos bello, sencillamente nos dejamos llevar y nos acercamos aquel que nos atrajo.

Nos colocamos delante de él, primero dejando un espacio de intimidad, espacio suficiente para poder observar su silueta desde arriba hasta abajo. Lo saludamos y le preguntamos si estaba de acuerdo en que hiciéramos la práctica con él. Dialogar con el árbol es un un buen punto de partida para  mostrarle nuestro respeto y ritualizar de este modo la relación con él.

Una vez presentados, sin dejar de mirar el árbol, nos anclamos al suelo, separamos los pies al ancho de las caderas y extendimos la plata del pie sobre el suelo. Descalzarse fue un gran acierto.

En ese momento nos concentramos en la respiración, en el aire fresco de la inspiración y en el tibio de la expiración. Nos detuvimos observando el vaivén de la respiración, instalados en su ritmo hicimos crecer raíces desde las plantas de los pies hacia el suelo. Con el ritmo constante, con cada expiración más impulsábamos las raíces. Notábamos la energía subir en cada inspiración, sentíamos cómo subía.

Las raíces se extendieron, se alargaron y hundieron hasta tocar las suyas, el árbol nos acompañaba. Sus raíces tocaron las nuestras, nos enlazamos.

La respiración la mantuvimos consciente, en cada expiración se reforzaba los puntos de anclaje, llegando a profundizar con tal intensidad que tuvimos la sensación de alcanzar el centro de la tierra.

Nos mantuvimos unos instantes allí, sintiéndonos árbol. Sintiendo la conexión de nosotros mismos, con el árbol, entre la tierra y el cielo.

Tras disfrutar de tales sensaciones, agradecimos al árbol la experiencia y la abundancia. Nos dirigimos a él y lo abrazamos.

Para finalizar, le pusimos un nombre, Prunus, pues sus hojas violetas nos recuerdan al color ciruela.

Ahora, en cualquier situación o lugar somos capaces de cerrar los ojos y visualizar aquel momento, conectando con el aire que entraba y salía, respirando y sintiendo la energía de Prunus.

“En el bosque, camina, respira, vibra”

 

En el post de Silvoterapia te explicamos algunos de los beneficios del Shinrin Yoku.